Hoy, mis pupilas se tiñen de color negro. No de ese negro noche, más bien, ese negro de la sangre coagulada. Es repulsivo. Completamente asqueroso. Y hoy me gusta.
El olor a quemado. La suavidad y tibieza de la sangre corriendo en las yemas de mis dedos. Ya no me importa si soy humano. Por ende, no escucho las palabras de los que de desangran.
Convertiré este odio en algo disfrutable.
Soy una vampireza hambrienta. Eso soy.
No hay ética.
¡Qué es la ética, por dios!... Ustedes dejaron de comprender esa palabra cuando me torturaban.
Ahí conocí la sangre. Probé de la mía. La saboreé. Me gustó. No morí.
¡¿Qué mierda es la ética?!
Hoy voy a disfrutar. Me voy a emborrachar de todos ustedes, sin que se den cuenta.
Voy a vivir todos los pecados.
No iré al cielo, pues detesto la tranquilidad.
Y en el infierno voy a sufrir.
¿Qué más da?
Nada es perfecto para mí
¿Te crees que me importa?
Sólo me importa el placer de tu piel.
El placer que podré obtener de tu suave y dulce piel.
Y si no mueres, ni te quejas... Vas a disfrutar conmigo.
No comments:
Post a Comment