No tengo cuchillos,
ni armas de fuego,
mis uñas están mordidas,
mi corazón late lento.
No sé insultar y
carezco de reflejos.
No siento en mi piel
algo de veneno.
Mi ingenio no es capaz
de convertir a tus amados en muertos
y jamás lo será...
Así que quiero saber una sola cosa... ¿Por qué estás en ese rincón, mirándome, con el miedo más grande existente en este mundo? Sólo puedo reírme de vos.
Si estás leyendo esto, maldiciéndome y sintiéndote totalmente pisoteado/a por las palabras, pobre de tu alma. Mejor que dejes este blog de una vez, y hagas algo más interesante con tu vida. Mucha suerte con eso. Y dame las gracias: te dediqué unos segundos y te escribí esto.
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