A través del tiempo, vuelvo a cero una y otra vez. Al mismo punto, luego de haber atravesado diferentes experiencias. Diferentes edades. Diferentes estados.
Distintas pijas y camas. Me entusiasmo. Me canso. Me vuelvo a entusiasmar. Te digo que me duele el corazón, que me vuelvo a enamorar, que no paro de llorar, que no sé qué hacer con mi vida.
Y es una cosa de nunca acabar. Mis movimientos son totalmente predecibles. De acá a una semana, a un año, a unos siglos estaré en la misma situación.
Nunca podré ir más lejos de lo que mis miedos me permitan. Siempre voy a tener las palabras atragantadas cuando te vea. Voy a preferir hacerle el amor a cualquiera antes que decírtelo a la cara. Nunca pude decírtelo.
Pude escribir y pude demostrar. Nunca decir.
Necesito que me digas en la cara qué es lo que está mal conmigo.
Decime que soy aburrida. Que soy fea. Que no me arreglo lo suficiente. Que tengo pocas tetas. Que soy un bodrio. Que soy una desubicada. Que soy una idiota. Que me la creo.
Pero por favor, decime qué es lo que está mal conmigo.
Porque podría morir y reencarnar mil veces con tal de ser la persona que a vos te guste. Aunque sea por un rato. Aunque sea por un segundo.
A veces pienso que, simplemente, no te gustan las personas patéticas, arrastradas y entregadas.
No quiero leer lo que acabo de escribir.
No comments:
Post a Comment