Como un speedball de efecto extendido: Sentí la euforia, el enojo. Me dieron ganas de romper todo, de gritar, de hacerme daño.
Eso se pasó, y ahora queda la tristeza de la realidad.
Recién ahora estoy entendiendo qué pasó.
Hace rato que miro el techo y pienso cómo puedo hacer para volver el tiempo atrás.
Pero no hay disculpas ni lagrimitas que funcionen ya.
No comments:
Post a Comment