Junín es una ciudad situada en la provincia de Buenos Aires, en Argentina. Está a doscientos sesenta kilómetros de
Fue fundada como fuerte en 1827 para establecer una frontera con los indígenas. El Teniente Coronel Bernardino Escribano cumplió con esta tarea y se considera el fundador del Fuerte Federación, actualmente Junín. El primer nombre se debe al momento histórico, ya que Juan Manuel de Rosas era, entonces, comandante general de milicias de la provincia de Buenos Aires.
Hoy en día, ya no quedan rastros de ese fuerte. Las condiciones de vida son óptimas ya que hay agua corriente, electricidad y servicios como telefonía, televisión e internet. De hecho, hasta hay planes de convertir a Junín en una ciudad turística, aprovechando para esto
Junín posee dos museos: el MUMA, es decir, el Museo Municipal de Arte "Ángel María de Rosa", y el museo histórico. En este preciso momento se darán detalles del primero.
El MUMA fue creado en 1943 en el Consejo Deliberante, pero ahora se encuentra en lo que antes era el Mercado municipal. Esto significa que está situado en el centro comercial. Cuenta con dos salas aisladas y un microcine. Se presentan muestras distintas cada mes.
El museo cuenta con muchas obras de importantes artistas nacionales y locales (o al menos, eso se dice). Claro está, no todas se exponen al mismo tiempo. Algunas obras quedan olvidadas en los pasillos y en las oficinas, aplastadas unas con otras. Cuando llega el momento de cambiar la muestra, los empleados revuelven esas obras para ver qué se colgará en las paredes, qué se enfrentará a los ojos de los pocos que se meten en el museo, ya sea para apreciar el arte o el aire acondicionado en verano.
Hay una obra de las olvidadas en la cual se ahondará. Nunca fue expuesta. Un artista muy arruinado por el alcohol y las drogas la dejó allí, con todas las esperanzas de que sus pinceladas fueran apreciadas algún día. Es un óleo sobre lienzo, setenta por cincuenta centímetros. En ella se utilizó el acromatismo, o sea, los grises, el negro y el blanco. De todas maneras, predominan los grises de valores bajos y el negro, oscureciendo las figuras. Estas figuras muestran a un hombre y una mujer abrazados en una cama, cadavéricos. La habitación los cubre de una manera fría, como si fuera la misma muerte. Unos pocos blancos destacan las carnes moribundas evidenciando la profundidad de la tristeza, pero también, la intensidad de la unión de los amantes.
Pintados en este cuadro, mi vida, no podemos hacer más que asquear al empleado que nos vea. Estamos en un museo del interior de Argentina, el país del culo del mundo, el país del sur del sur. Estamos pintados en negro, blanco y gris, ni siquiera monocromáticos. ¿Qué vamos a hacer vos y yo, eh? ¿Qué vamos a hacer tirados en esta cama, llorando? Cuesta levantarse cuando uno nació así, tan estático. Cuesta levantarse y estar bien. Me pregunto si en algún momento cambiarán las cosas, si nos desenredaremos y andaremos por algún jardín de Monet o alguna fiesta de Renoir. Me pregunto y después me digo que no... ¡Si estamos tan lejos! Y lloro, y sigo abrazándote, tan eternamente. Y por momentos sonrío, porque de quedarnos así, mi niño, estaremos juntos por siempre, respirando y amandonos, tan incomprensible como grotescamente.
Podría haber sido peor. Podrían no habernos unido jamás.
1 comment:
No se que decir con resp al texto y su contexto.. pero me gusto mucho, bah, me toco mucho en este momento.. el simple renglon final.
Besos sis.
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