Siento que los sentimientos se petrifican, se enfrían, su esencia se detiene, se pudren. Yo soy sentimientos, todos estamos hechos de eso.
Estoy tan fría, y ya no puedo hacer nada...
Recuerdo tantas cosas, lágrimas, caricias, sangre corriendo, y eso se ha muerto. Yo me he muerto. Un tema de Zeppelin que me movía el alma, otro de Tiamat susurrado. Y ya no escucho nada.
Ni gritos, ni música.
¿Eso es bueno, es malo?
Descanso en paz. Odio esta paz, LA ODIO.
La oscuridad de una noche espontánea que me fue mostrada...
Ya no sé qué hacer...
Dibujos perdidos, aire en la cara, alguna sonrisa, llorar por nada, sangrar por mucho, gemir.
¿Por qué no puedo sentir? ¿Por qué te vas a llevar todo...?
Te vas, yo me quedo. Para siempre, no sé.
No puedo, no puedo correr detrás de...
Simplemente no puedo.
Dios no existe. No existe. No existe.
No.
Son mensajes que nosotros entendemos...
Thursday, January 24, 2008
Monday, January 14, 2008
Quiero saber una sola cosa...
No tengo cuchillos,
ni armas de fuego,
mis uñas están mordidas,
mi corazón late lento.
No sé insultar y
carezco de reflejos.
No siento en mi piel
algo de veneno.
Mi ingenio no es capaz
de convertir a tus amados en muertos
y jamás lo será...
Así que quiero saber una sola cosa... ¿Por qué estás en ese rincón, mirándome, con el miedo más grande existente en este mundo? Sólo puedo reírme de vos.
Si estás leyendo esto, maldiciéndome y sintiéndote totalmente pisoteado/a por las palabras, pobre de tu alma. Mejor que dejes este blog de una vez, y hagas algo más interesante con tu vida. Mucha suerte con eso. Y dame las gracias: te dediqué unos segundos y te escribí esto.
ni armas de fuego,
mis uñas están mordidas,
mi corazón late lento.
No sé insultar y
carezco de reflejos.
No siento en mi piel
algo de veneno.
Mi ingenio no es capaz
de convertir a tus amados en muertos
y jamás lo será...
Así que quiero saber una sola cosa... ¿Por qué estás en ese rincón, mirándome, con el miedo más grande existente en este mundo? Sólo puedo reírme de vos.
Si estás leyendo esto, maldiciéndome y sintiéndote totalmente pisoteado/a por las palabras, pobre de tu alma. Mejor que dejes este blog de una vez, y hagas algo más interesante con tu vida. Mucha suerte con eso. Y dame las gracias: te dediqué unos segundos y te escribí esto.
Monday, January 07, 2008
Viuda Negra
Él estaba a la orilla de un bañado, descansando en el césped y en la paz del ocaso. Unos dedos fríos lo rozaron. En realidad eso fue lo que sintió porque no pudo ver nada. Cerró sus ojos despreocupadamente, sonrió. Esa extraña brisa había sido levemente placentera.
Oscureció muy rápido, pero no fue la noche en realidad quien lo sorprendió al despertarse de un sueño consciente. Unas curvas blancas de mujer estaban sobre él, desnudas por completo, y no las había sentido allí hasta entonces. Se podría decir que brillaban de hermosa perfección. Las piernas se desplegaban de una forma particular sobre él: no era algo obsceno, todo lo contrario. Los ojos de la joven estaban cubiertos por largos cabellos enmarañados. El hombre intentó peinarlos con sus mismos dedos y, al hacer esto, descubrió un par de pupilas infinitas. Cuando las yemas masculinas reconocieron las puntas del cabello, continuaron deslizándose por los pechos tentadores. No se veían muy voluminosos al ser tan adolescentes, pero eran armónicos con la inmaculada belleza a la cual pertenecían. Las manos más pequeñas ordenaron a las otras que siguieran tocándola. Hubo gemidos sensuales, ahogados. Ella misma se encargó, luego, de desvestirlo.
De un momento para otro, se encontraron unidos en una penetración perfecta, llenos de lascivia, diciéndose al oído y sin palabras lo que se les pasara por la mente. Ardían, incandescentemente lujuriosos. Al momento del clímax, sus pieles eran una. Las respiraciones, sístoles, diástoles, se oían fuertes, sagradas, triunfadoras. Podían comerse con las miradas.
Yacieron allí un momento, descansando en el deseo de volver a repetir lo ocurrido. Sin usar la voz, ella dijo que debía irse. Lo besó, pero sus carnosos labios ya no eran del fuego del que estaban constituídos segundos atrás. Eran de puro hielo, de hecho. Él intentó incorporarse del suelo para detenerla, pero su anatomía no le respondió.
Aquel cuerpo se iba, con pasos sigilosos, mientras aumentaba la desesperación del hombre al no poder moverse.
En un momento, ella se detuvo, volteó, y mostró millones de lágrimas plateadas en su rostro. El que yacía deseó poder secárselas antes de morir.
Cuando ella terminó de fundirse con la noche para luego irse juntas del mundo, él ya no respiraba.
Lo había engañado, pero no podía no hacerlo.
Oscureció muy rápido, pero no fue la noche en realidad quien lo sorprendió al despertarse de un sueño consciente. Unas curvas blancas de mujer estaban sobre él, desnudas por completo, y no las había sentido allí hasta entonces. Se podría decir que brillaban de hermosa perfección. Las piernas se desplegaban de una forma particular sobre él: no era algo obsceno, todo lo contrario. Los ojos de la joven estaban cubiertos por largos cabellos enmarañados. El hombre intentó peinarlos con sus mismos dedos y, al hacer esto, descubrió un par de pupilas infinitas. Cuando las yemas masculinas reconocieron las puntas del cabello, continuaron deslizándose por los pechos tentadores. No se veían muy voluminosos al ser tan adolescentes, pero eran armónicos con la inmaculada belleza a la cual pertenecían. Las manos más pequeñas ordenaron a las otras que siguieran tocándola. Hubo gemidos sensuales, ahogados. Ella misma se encargó, luego, de desvestirlo.
De un momento para otro, se encontraron unidos en una penetración perfecta, llenos de lascivia, diciéndose al oído y sin palabras lo que se les pasara por la mente. Ardían, incandescentemente lujuriosos. Al momento del clímax, sus pieles eran una. Las respiraciones, sístoles, diástoles, se oían fuertes, sagradas, triunfadoras. Podían comerse con las miradas.
Yacieron allí un momento, descansando en el deseo de volver a repetir lo ocurrido. Sin usar la voz, ella dijo que debía irse. Lo besó, pero sus carnosos labios ya no eran del fuego del que estaban constituídos segundos atrás. Eran de puro hielo, de hecho. Él intentó incorporarse del suelo para detenerla, pero su anatomía no le respondió.
Aquel cuerpo se iba, con pasos sigilosos, mientras aumentaba la desesperación del hombre al no poder moverse.
En un momento, ella se detuvo, volteó, y mostró millones de lágrimas plateadas en su rostro. El que yacía deseó poder secárselas antes de morir.
Cuando ella terminó de fundirse con la noche para luego irse juntas del mundo, él ya no respiraba.
Lo había engañado, pero no podía no hacerlo.
Well, I guess you took my youth...
Arrastrándome, deshaciéndome,
dejando mi cuerpo atrás,
me desangro en las cenizas
buscando insanidad.
Mis ojos están secos,
mi mente vira al pasado.
Caminando por desiertos negros
todo perfume se ha evaporado.
Ésto es la muerte,
no perder la voz jamás,
de una herida no sentir el ardor,
de una piel no sentir la pasión.
dejando mi cuerpo atrás,
me desangro en las cenizas
buscando insanidad.
Mis ojos están secos,
mi mente vira al pasado.
Caminando por desiertos negros
todo perfume se ha evaporado.
Ésto es la muerte,
no perder la voz jamás,
de una herida no sentir el ardor,
de una piel no sentir la pasión.
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