Wednesday, January 31, 2007
Agua y Aire
Cae del cielo como un ángel
Esa nube gigante y grotesca.
Niebla es agua con aire
que me refresca, siendo escarcha,
que me deja respirar en madrugada.
¿Qué es niebla?
Aquello que tapa mis ojos,
que cubre el camino,
y no deja ver nada...
Sunday, January 28, 2007
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
Julio C.
Friday, January 26, 2007
Sus ojos eran de arco iris...
Yo era toda una película en blanco y negro.
El color me aterrorizó.
Cuando abrió sus ojos ante mí, miré hacia los costados y pregunté: "¿Alquien me puede decir qué es esto?"...
No es que no supiera qué era. Era obvio. Eran cosas vivas moviéndose dentro de pupilas.
Es que no quise mirar directamente.
Pero caí.
Y me alegro de haberme caído allí. En un arco iris. En aquel país.
Su carmesí era pasión.
Su azul cielo, tranquilidad.
Su verde oscuro significaba un altibajo que terminaba siendo belleza pura.
Su amarillo era un abrazo cálido.
Sin más, decidí quedarme allí.
Si soy un poco cursi,
sólo te pido disculpas.
Esto es un feliz cumpleaños
con un toque agregado
de locura.
Feliz cumpleaños, Federica...
PD: No creo en las fechas, pero vivimos en un mundo que sí lo hace.
Wednesday, January 24, 2007
Me fugué...
Ando vagando ahora, sabés... Ando mucho por la calle, pegada en carteles, entre hojas de diarios, haciendo que personas emprendan nuevos proyectos. Es lo que siempre me gustó hacer.
Estoy en un subte. Entro a los ojos de una anciana, saltando desde un afiche que muestra una modelo con ropa de invierno. Una vez en ella, murmuro, muy bajito: "Hoy voy a empezar a tejer un suéter para Tomás". Y sonríe.
¡MOMENTO!
Siento algo alrededor.
Algo familiar.
Es mi dueño. Mi dueño original. Está tomado de uno de los anillos que cuelgan del techo, mirando la punta de sus zapatos. Cree que está concentrado. Yo sé que está, en realidad, muy perdido.
Es un segundo, como relámpagos, los ojos de la viejecita y los de él se cruzan. Yo vuelvo a aquellos grises y tristes.
Yo lo extraño. A pesar de todo. Él me creó.
Y yo retorno a su cerebro. Veo grandes problemas gritando. Entonces comienzo a trabajar. Mezclo sus neuronas, revuelvo sus horarios. Hurgo entre sus compromisos.
-¡Levanta la cabeza!- digo, fuertemente.
Y él levanta la cabeza.
Por favor, recuerda lo feliz que eras cuando te hamacabas en la plaza de chiquitito. Por favor...
Y entonces leo entre sus pensamientos...
"Ahora no iré a esa reunión. Yo no iré. Que me reemplacen. Hoy voy a comer un algodón de azúcar por ahí."
Al final, creo que mi dueño me extrañaba tanto como yo a él.
¿Quién, acaso, no extraña las cosas felices?...
Monday, January 01, 2007
La casada infiel, por F. García Lorca
...Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quite la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montando en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.