Tengo todo lo que puedo llevar.
El trabajo que quiero y la carrera que quiero y el ambiente que quiero y las historias copadas que quiero contar.
Nadie a quién contárselas.
Hace una hora terminé de trabajar. Estuve doce horas ayudando a alguien a parir un disco. Y eso, sólo hoy.
Quiero acurrucarme y llorar. O pegarle a alguien.
No tengo a nadie con quién hablar.
Y me acostumbré
a que los hombres
no me quieran llenar
el alma
sino
la boca,
la vagina.
Ynopuedodecirabsolutamentenadaporquemelasarreglomuybiensolasímuybiensolasímuybien.
Y simultáneamente, soy una mierda.
Veo que hay gente que me mira bien.
Pero no la puedo amar.
Es como si me pidieran
que
no sé...
Juegue bien al fútbol
de un día
para otro.
No puedo.
No me sale.
Perdón.