Thursday, November 20, 2008

Los mejores deseos.

Un hombre (de algún grupo de drogadictos en recuperación) tocó mi timbre y me vendió un calendario 2009. Al irse me dijo "Que Dios te bendiga".

Quienes me conocen, saben cómo es mi relación con Dios: Nula. Para mí no hay Dios (y perdón si esto ofende a alguien, pero así vivo feliz). Hubo algo que me emocionó de lo que él me dijo, "Que Dios te bendiga"... Luego lo entendí.



Uno siempre es uno. Uno, por más que lo intente, no puede ocultarse. Quienes son buenos, son buenos a su manera. Quienes son hijos de puta, lo son a su modo.

Y este tipo me sacudió el alma. No me hizo creer en Dios, no. Pero esa frase fue tan espontánea... Lo dijo sin preguntarme si era cristiana, homosexual o prostituta. Lo dijo buscando mi sonrisa o, aunque sea, un brillo en los ojos.

El tipo me hizo tener fe. Fe en que, tal vez, todavía no se hayan extinguido las buenas personas, los mejores deseos hacia otros.


Él, un creyente. Yo, una pequeña inmadura atea. Él me sonrió. Yo le sonreí. No sé quién era, pero trabajamos juntos por el mismo objetivo.

¿Pueden adivinar cuál es?







Gran PD: Siempre dije "No es necesario ser cristiano para ser bueno. Con que cumplas los mandamientos con respecto a tu prójimo ya haces bastante"

Thursday, November 06, 2008

Yo no soy nazi: yo mato a todos por igual.

Primero, mataría a una ex profesora mía. Siempre soñé que iba a ser la primera en morir. Me imagino su masa encefálica en el piso y me gusta.

Luego, mataría a toda mi familia, para que no vean la masacre. Ellos me amaron demasiado y no quiero que sufran. Haría lo mismo con mi novio y con mis verdaderos amigos. Quiero ahorrarles las lágrimas. Me costaría, pero es parte del plan. Supongo que sería a gas, veneno, algo que no les duela y, además, les ahorre el verme asesinándolos.

También morirían aquellos que, alguna vez, dijeron ser mis amigos. Ésos que realmente se merecen no disfrutar de nada, porque les di mi cuerpo y alma y vieron algo menos útil que el aire en mí. Torturar sería poco. Disfrutaría que me pidan perdón antes de degollarlos o, por qué no, cortarle las venas.

Morirían los profesores y maestros que siempre obstruyeron mi carrera académica con paros y pavadas. Ésos sí que los detesto. Ésos sí que no entienden nada de nada... Y se hacen llamar educadores. Todo lo que aprendí fue por los libros que he encontrado por ahí. A ellos no les debo nada.

Asesinaría a la gente de mi barrio, por vigilantes de mierda. Odio que anden mirando y comentando palabras que siempre terminan por llegar a oídos de uno. Odio que tilden a uno de "puto del barrio" o "loca del barrio"...

Los políticos son los menos indicados para salvarse. Sin palabras. Dejarían de respirar pero nunca de sangrar.

Los grandes señores capitalistas, que se aprovechan de los trabajadores, me caen muy mal. Sueldos de 1500 pesos no mantienen ni a un perro, no sé qué se piensan. Ellos nadan en piletas de agua pura cuando el calentamiento global ya no es noticia. Asco me dan, asco. Los cerebros que no tienen cargo de conciencia hay que despedazarlos, pisarlos con importantes botas.

También mataría a los obreros que se quejan por giladas cuando nadie los obligó, en realidad, a ser obreros. Si hubieran puesto un poco de ganas en sus miserables vidas, podrían haber sido ingenieros o arquitectos, pero no saben nada sobre vivir, ni sobre fuerza de voluntad. Junto con ellos mataría a sus hijos, que son los que abandonan en la escuela a modo de guardería y me rompieron los ovarios toda la vida.

La gente de los medios la asesinaría entrando a los respectivos edificios donde trabajan con una buena AK-47. Definitivamente, tienen que sufrir por la mierda esa que ponen en la pantalla de este país. Todo es una gilada, un chiste, un lavado de cerebro. Solamente chequearía que no hayan cambiado su estúpida programación, para matarlos con fundamento.

A todos los pelotudos que se la dan de artistas e intelectuales sí que los ahorcaría... Con las manos. Quiero sentir que se les achicharren los pulmones, que no respiren más ese puto aire de la libertad y la creatividad.




Así sucesivamente, irían cayendo todos. Uno a uno. A dos. A tres. A varios, depende el método. Pero todos se morirían y habría cada vez más paz en este mundo. Tendrían que darme un Nobel por eso. Ahí cumpliría mi sueño.

Y cuando no haya quedado un sólo tipo vivo, me mataría. Me aburriría como puta extremadamente fea en una esquina y me mataría. Dios no existe y no me crearía un hombre para volver a empezar. Y no creo que ese hombre me ame tanto como el que allá, al principio del texto maté, me amó.






Esto me llevaría mucho laburo, súmenle que tal vez me capturen, en el medio del quilombo.

Tal vez sería más fácil matarme a mí primero, y así llegaría al final de todo este asunto más rápido.