Hay cosas que no entiendo de la vida. Está bien que soy un poco ingenua, pero creo que aquellos mayores tampoco las entienden.
Las cuestiones que tienen que ver con el placer y la destrucción son lo que más me complica la existencia. Cosas que te hacen sonreír, y todos dicen que te destruyen.
¿Y cuál es el objetivo de la vida? ¿Ser feliz y disfrutar o cuidarse al máximo?
Yo no hablo de drogas porque de las sustancias estoy re podrida. Las sustancias están de moda y ahora quiero hablar de algo que es natural, constante. No quiero decir que ya las he consumido, todo lo contrario.
Escucho Zeppelin, el tema que siempre escucho. El tema que me hace escuchar todo el Zeppelin III. "Since", claro. Quienes me conocen deben estar cansados de que les hable de él. De hecho hace tiempo que no lo escucho, así que voy a musicalizarme.
Es que no hay nada más claro que esa letra... "Everybody trying to tell me that you didn't mean me no good" (Todo el mundo tratando de decirme que no me significas ningún bien).
No sé cómo encarar el tema, nunca supe muy bien cómo encararlo.
Pensemos...
Escribí hace no mucho: "Mientras haya posibilidades de vivir la felicidad sin quitarle las suyas a alguien más, cualquier acción y postura será correcta."
Bien, eso no he dejado de pensarlo.
Si fumo y no lo hago en tu habitación, mis pulmones se derriten, se mueren. Me quito la posibilidad de sentir el aire en la cara mientras corro. Pero me gusta fumar. Me gusta fumar y me gusta enamorarme. Claro está, ninguna de las dos cosas las hago todo el tiempo, sino pierden su verdadero sentido.
Fumar y amar son cosas que me marean y me gustan. Me pregunto mil veces si está bien. Y me contesto que no está bien otras mil (porque sí, mis amores, jóvenes e inexpertos, siempre fueron jodidos).
¿Qué es lo que no está bien? Las reglas éticas lo dicen. ¿Quién las inventó?
Suena el silencio, no más, y me taladra la mente. Yo no quiero herir a nadie.
Luego me olvido de esas cuestiones, miro una película de François Ozon. Me entretengo. Luego, camino por la calle. Siento un calor rozando mi brazo derecho. Llego a casa. Me encuentro en la cama siendo yo, yo, yo completa, yo perfecta, yo con un pucho en la mano. Me encuentro más tibia, riendo. Entera, enterísima. La parte que me faltaba penetrándome la carne. La literatura, el cine, la música... La música. La música. Se me inserta un mundo en la piel, bajo las sábanas. Un mundo entero.
Comiendo chocolate, en esa misma cama, me acuerdo de Sócrates, de su amor imperfecto, feo, su amor-demonio, y tenía razón.
Son las 9, todo se desvanece.
El cigarrillo me marea, el amor también. Creen que me estoy matando, y nunca respiré mejor.
Si me muero, piensen que algún día me tocaba. Pero yo de ésta no sólo salgo viva, sino que me llevo lo mejor.
Yo no soy Sissí, yo no me muero en ningún círculo de baba, porque Sasha no está a mi lado.
Sasha no está a mi lado... ¿Me entendieron?